Un año más el gordo de la lotería de Navidad no se ha acordado de mí, así que deberé consolarme con lo de la salud. Yo creo que el rollito de la salud está dentro de la sostenibilidad de la lotería. La sostenibilidad está de moda en economía, en energía en casi todos los campos sociales así que me he preguntado yo ¿Se podrá aplicar el término sostenible a la cosa esta del cruissing? Y tras rumiar durante un buen rato el tema he llegado a algunas conclusiones las cuales quiero haceros partícipes. Sin más dilación paso a exponeros la primera de mis inquietudes. El cruissing es sostenible en temas de contaminación en las zonas urbanas, aquellas a las que se puede acceder en medios de transporte públicos o a pie, incluso en bicicleta ya que algunas zonas están estratégicamente coladas a la vera del carril bici, siempre pensé que el concejal de urbanismo de turno era solidario con nosotros facilitándonos las cosas, de esta forma las emisiones de CO2 están dentro de unos límites razonables. Ya cuando nos planteamos tener que coger el coche para ir a esas otras zonas alejadas en áreas de descanso, descampados, playas o parajes naturales la cosa va mal. La cantidad de combustible fósil que utilizamos es mala para el medio ambiente, buena para el estado por la cosa de los impuestos y para las petroleras, pero para la capa de ozono peor que las emisiones de metano de la cabaña vacuna de la India. Eso si tomamos en consideración lo que es el desplazamiento, si a eso le sumamos los kilómetros que hacemos dentro de esas zonas en busca de……… no se muy bien que, o si mantenemos el motor en marcha para que la calefacción funcione en estos días de frío nos colocamos en unos niveles de sostenibilidad menores que lo que air comet puede valer en bolsa a día de hoy. Claro está que algunos, no conozco a ninguno pero seguro que alguno lee esto, dispone de un coche de esos que se llaman híbridos por lo que esta parte de mi discurso no le atañe en absoluto. En lo referente al parque de vehículos de gran tonelaje callaré para no levantar la liebre sobre el incumplimiento masivo de la normativa vigente en temas de emisión de gases que ya quisiéramos que fuesen parecidos a la emisión de metano de la cabaña vacuna de la India, pelín de obsesión tengo hoy con la India. Una vez superada la fase de llegada analizo la fase de intercambio de fluídos, siempre he mantenido que el cruissing es bueno ya que siempre se dijo que quien mueve las piernas mueve el corazón y en este mundo sedentario hacer cualquier tipo de ejercicio siempre es positivo, así que andar mientras se contempla el panorama es positivo para tener una vida más saludable pero esto puede ayudar a elevar la esperanza de vida con lo que al morirnos más tarde aumentará la población mundial con los riesgos que eso tiene para el planeta, más residuos orgánicos, más gasto de energía, mayor cantidad de pago de pensiones, etc etc . Pero el verdadero problema le encontré al pensar en lo que el acto sexual conlleva. Si estimado lector el acto sexual homosexual es pésimo para el medio ambiente, quizá sea en este punto en el que la sociedad basa para decir que es antinatural, ¿intrigado? Pues es sencillo, si bien es cierto que la mayoría dominamos a la perfección nuestros esfínteres un tanto por ciento, que no tengo muy delimitado, tiene problemas para ello, bien sea por el nerviosismo propio del momento bien por la poca ejercitación del mismo o por la inexperiencia pero cierto es que la emisión de gases en las relaciones homosexuales supera a la de las relaciones heterosexuales llamadas normales debido a la penetración anal, el bombeo propio del acto en si insufla aire a presión en el recto del sujeto pasivo que, a no ser que tenga dominio de su esfínter, provoca una sensación de hinchazón a modo de neumático que al adoptar una posición de homo erecuts es aliviada de forma natural mediante el simple acto de expeler una ventosidad, que si fuese únicamente del aire introducido mediante el acto sexual no sería más que un mero cambio de contendor pero, y este es el verdadero problema, al entrar en contacto con el aparato digestivo, más concretamente con la parte final del mismo, se combina, iba a poner contamina pero era suponer que todos somos unos guarrillos que no utilizamos demasiado el papel higiénico y nada más lejos de mi intención, con los acólitos, heces milenarias que residen en las arrugas del intestino grueso, cambiando su composición por los gases propios de la descomposición mayormente metano que, al parecer, es muy perjudicial para el planeta. Esto en una relación heterosexual al uso, es decir pene vagina tracatrá, no sucede, el aire que es introducido en el tracatrá no sufre transformación alguna. Teniendo en cuenta que vivimos más años gracias al cruissing y que al parecer somos muchos más de los que creemos parece que la contaminación que producimos cuando practicamos sexo es muy elevada. Para esto no se me ocurre nada más que la masturbación ya que si bien en una primera fase pensé en la felación no tengo la seguridad de que los gases estomacales no sean nocivos para el medio ambiente y ante la duda lo mejor es no tentar al medio ambiente. También he recapacitado sobre el tema de mingitar al aire libre. De todos es conocido que la orina es el medio por el cual se eliminan multitud de toxinas que nuestro organismo no necesita, los riñones dejan nuestra sangre limpia como una patena pero la porquería que tenemos la eliminamos por la orina, así que mingitar en el campo es pasar a la tierra fértil multitud de elementos que pueden terminar por dejar el campo como el desierto del Sahara, y atando cabos me di cuenta del porque lugares como Vera o Maspalomas se han convertido en arenales el cruissing tiene la culpa. Es decir mear contra un árbol a la larga hará que el árbol muera, la tierra se convierta en arena y el proceso de absorver CO2 y expulsar Oxígeno desaparecería con lo que llegará un momento que no tendremos que respirar, bueno así no mearemos y nuestra esperanza de vida será nula, quien dijo que la naturaleza no era sabia. Pero quizá lo menos sostenible sea la generación de basuras, si chicos si el cruissing genera toneladas de desechos, unos orgánicos otros inorgánicos. Pensarlo primero la cantidad de colillas de la tensa espera, eso si fumas, si no fumas la cantidad de suela que dejamos siempre en la misma zona, y ya puestos los condones, los envases de los condones que todos rompemos alegremente y tiramos a la limón como si se tratasen de semillas, los pañuelos de papel, que parece que estamos en el cuento de garbancito y necesitamos encontrar el camino de vuelta y si usamos cremita entre la que se cae por los nervios y que cuando se acaba el bote le tiramos, total para que vale vacío, bueno depende del bote algunos valen para ……… ala imaginación que alguno está ya con el bote entre las piernas. Esto grosso modo indica la insostenibilidad del cruissing. Quizá las autoridades en vez de gastarse cantidades ingentes de dinero en seguridad deberían gastarlo en sostenibilidad, en vez de colocar complejos sistemas de vigilancia quizá podrían impartir algún taller de cómo dominar los esfínteres o entregarnos unos kit del crussing con pañuelos biodegradables y preservativos orgánicos y bolsitas sanitarias, y por supuesto en vez de cerrar los aseos poner más ya que algo está claro mear vamos a mear. Cuando las áreas de descanso parezcan secarrales no tendremos la culpa nosotros sino ellos que no se preocuparon de hacer sostenible algo que siempre ha existido y que existirá. Por cierto Feliz Navidad, aprovechar estos días para acudir a algún parque temático mientras estos estén abiertos, no os importen las colas que seguramente habrá, es lo que tienen las fiestas familiares que nos invitan a salir en busca de contacto humano, ya sabéis que la virtud del practicante del cruissing es la paciencia y, como ha quedado demostrado, el amor por el medio ambiente.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Conectamos con el área
No imaginaba aquél muchacho, cuyo máximo riesgo en su vida había consistido en tomarse un yogur desnatado caducado dos horas antes, que la decisión que acababa de tomar, después de haberla meditado y tras múltiples intentos fallidos a causa de su falta de decisión, después de haber leído sobre ello, de haber mantenido conversaciones a través de los chat, último refugio de su verdadera inclinación sexual, se convertiría en uno de los video más vistos de youtube. Cogió las llaves de su coche y emprendió camino hacia el área de descanso que tenía cerca de su casa y que, según todo lo conocido, era lo más parecido a Sodoma y Gomorra, es decir un lugar en el que iba a realizar todo aquello que durante sus 32 años había mantenido a resguardo en su cabeza. Bueno, como él no se puede mentir, sabía que en esos años había tenido algún contacto con algún hombre, pero sólo mamadas y pajas que eso entre hombres es algo normal, no contaba, quizá porque había conseguido eliminarlo de sus recuerdos , aquella vez en la despedida de soltero de su compañero de trabajo en la que después del espectáculo que aquella stripper les dio, a falta de dinero para irse de putas, acabó follando con Eduardo, el marica oficial de la cuadrilla, aquello fue por circunstancias obvias y fruto del alcohol, tal era su grado de alcohol en sangre que realmente no se quedó en su mente, salvo raras ocasiones en las que entraba a ese chat en el que todo parecía tan fácil pero que nunca había llegado a nada. Pero lo del área de descanso tenía un punto morboso que le atraía, y ese día, ese miércoles otoñal, era el día perfecto. Tres días de soledad en casa, no tenía que dar explicaciones, el desvío de llamada, joder que invento, le permitía contestar a la llamada de buenas noches sin que se supiera si estaba tirado en el sofá o en cualquier otro sitio, así que dicho y hecho, llaves de coche, caja de condones, que nunca se sabe, toallitas por si acaso y una sonrisa entre nerviosa y delatadora de que iba a hacer algo políticamente incorrecto, salió de casa y emprendió, a modo de peregrinación, camino hacia esa área de descanso del que todo el mundo habla tan bien, nadie, según ha podido leer, ha vuelto sin echar un polvo, así que él, a modo de carne fresca, le nombraría míster área por aquella tarde noche. Cuando vio la señal de área de descanso a 1000 metros, su corazón comenzó a palpitar más deprisa, cada metro su ritmo cardiaco crecía casi exponencialmente. Ni que decir tiene que al llegar y mirar a su alrededor y ver tanto coche aparcado no se lo podía creer, pensó en cuantos condones le quedaban en la caja por si acaso no tuviera suficiente o por si tuviese que limitar sus conquistas. Aparcó en el parking de camiones por parecerle más discreto y se dispuso a bajar del coche. En ese momento, a muchos kilómetros de allí, una voz dijo “Conectamos con el área”, y en el monitor aparecieron las imágenes del mismo área de descanso donde el que había follado con Eduardo estaba bajándose del coche. Las dos cámaras, una situada en medio del área, colgada de una farola que iluminaba el aparcamiento de camiones, y la otra enfocada a la entrada de los servicios, por llamar de alguna manera a la edificación que se situaba en una esquina, recogieron todo el paseo que se dio desde el coche hasta el servicio, medio nervioso, acojonado ante tanta gente que aparecía entre los matorrales del camino, que le escrutaban a modo de ofertón en el hipermercado. Realmente es de agradecer que al otro lado de las cámaras hubiese alguien que velase de la seguridad, no sólo de él sino de todos los allí presentes, aunque en realidad el vigilante disfrutaba más que en el Gran Hermano ya que aquí parecía que sabían, o no querían saber, que les estaba alguien vigilando. Poco a poco se fueron colocando alrededor del monitor más personas y comenzaron los cometarios típicos de quien va a follar con quien y hubo un amago de porra sobre quien acabaría con quien. Mientras tanto los recuerdos afloraron y apareció Eduardo en su cabeza, lo bien que lo había pasado y lo culpable que se había sentido, pero el desfile de habituales le fue trayendo al presente máxime cuando el desfile de penes no cesaba, a él le parecían todos diferentes aún cuando algunos pasaron dos o tres veces, así que se armó de valor y se lanzó a por el primero, en ese momento la cámara hizo zoom y en la pantalla apareció con una nitidez nada desdeñable su cara., por supuesto era por su seguridad, nada que ver con el morbo de ver a dos tíos ligando o algo parecido. Después del uno vino el dos, luego el tres y aunque dicen que no hay quinto malo no pudo comprobarlo porqué fue tal la entrega que acabó destrozado, con ese cansancio rico de haber follado bien. Y todo sin riesgos, como a él le gustaba, nadie conocido, nadie lo sabría vamos para repetirlo una vez a la semana. Al día siguiente, como todos los jueves, había quedado para tomar unas copas con la cuadrilla, como siempre estaba Eduardo, a diferencia de otros jueves, Eduardo le miraba con complicidad, esa complicidad que da el conocer algo sobre alguien que sabes perfectamente que el desconoce, y tras las típicas conversaciones y la típica partida de mus, al salir para ir a casa, Eduardo se acercó a él y le hizo entrega de un DVD diciéndole, “en el centro de control de cámaras a esa área de descanso le llaman el gayhermano”. (Historia ficticia basada en hechos posiblemente reales)
martes, 27 de octubre de 2009
Cuéntame un cuento
Había llegado allí porqué la situación era insostenible. Tras una tarde sentado delante del ordenador a modo de Pinocho ya que su apéndice, no precisamente el nasal, le crecía a medida que iba conversando con ….la pantalla de su ordenador. No sabía bien si era, al igual que Pinocho, por las mentiras que contaba o por la velocidad con que su cerebro procesaba lo que aparecía en la pantalla de su ordenador. Cuando había testeado a todos los nicks sugerentes del chat, e incluso a los que no le decían nada, comenzó con el cuento de la lechera, es decir, saldría de casa, se dirigiría a esa área que frecuentaba, llegaría, aparcaría y encontraría no uno ni dos sino tres maravillosos machos con los que haría todo aquello que había visto en la película que disfrutó después de comer. Con esta idea en la cabeza se dispuso a vestirse con aquellas ropas que él creía, como la ratita presumida, que más paquete le marcaban, mejor culo le hacía y más disimulaban su incipiente barriga cervecera producto de su abandono físico y escaso culto al cuerpo, más que fuese por salud. Así creyéndose ser el cisne que aparece tras horas de sentirse el patito feo se dispuso a bajar al garaje para sacar su maravilloso coche último modelo adquirido mediante renting por la empresa en la que trabaja, obviamente este dato no es indispensable compartir con nadie ya que lo importante, según él pensaba, es la apariencia y ese coche indicaba cuán triunfador era de esta forma no se sentiría la cenicienta del área de descanso. Sin necesidad de seguir los garbanzos que hubiera dejado a lo largo de la ruta hacia el área de descanso, tal y como hizo Garbanzito en el bosque, ya que disponía de un navegador de última generación dispuesto en el salpicadero en un lugar destacado a la vista desde muchos ángulos del exterior, abonado en doce cómodas cuotas sin intereses en esos grandes almacenes que todos conocemos, se dirigió hacia las afueras de la ciudad mientras, al igual que la lechera, ya creía que le estaban esperando en fila, numerados y en perfecto estado de revista una cuadrilla de hombres que asenderearían todas sus necesidades. Durante el trayecto se le iba dibujando una sonrisa propia de aquellas personas que se dirigen hacia el país de Nunca jamás que tan bien nos mostró Peter Pan. Ni Mary Poppins hubiese hecho acto de presencia con tanto glamour, caía la noche y sus maravillosos faros de xenón alumbraban el aparcamiento del área de descanso con una intensidad propia del faro de Alejandría en busca, primero, de un lugar donde aparcar y, después, en busca de la escuadrilla de machos que le estaban esperando. Metro a metro se fue dando cuenta que el aparcamiento estaba completamente a su servicio, todas las plazas vacías, no se habían enterado que él iba a llegar o quizá, siendo esta la más acertada, el flautista de Hamelín había pasado y encantando al escuadrón lo había sacado de allí, así que a modo de Blancanieves cerró sus ojos a la espera de que apareciera su príncipe que, no precisamente besándole, le despertará. Abatió el respaldo del asiento e intentó encontrar una postura que le permitiera relajarse y aguantar la espera, que pensaba sería corta ya que en esa área de descanso siembre había una población flotante alta, pero en la búsqueda de esa postura ideal algo le incomodaba, se sentía como la princesa y el guisante ya que por más que miraba que podía ser lo que le molestaba no veía nada, hasta que finalmente encontró un trozo de papel con un número de teléfono que estaba entre el respaldo y el asiento y que al abatir se había movido hacia la parte central del mismo, claro que con esos calzoncillos de casi seda y esos pantalones que tan buen culo le marcaba, notaba el contraste entre el cuero del asiento y la rigidez del papel y le molestaba, máxime cuando la tensión que tenía acumulada en la parte delantera había desaparecido ante la soledad del lugar al que con tantas esperanzas había llegado. Tras mirar en su pda a quien correspondía el número y ver que no le había guardado pensó que correspondía a alguien que no era importante, así que bajó la ventanilla y lo tiró fuera. En ese momento se dio cuenta que entraba al área de descanso un coche, se incorporó y retomó su vaquería pero ya en la fase de industrialización de los quesos. El coche aparcó a escasos metros de él, era un modelo antiguo, de los que tienen la matrícula sin letra, pero que no era un clásico ya que ni el plan renove lo aceptaría, se abrió la puerta y bajo un muchacho en chándal y con zapatos, algo que a priori le escandalizó. Paseó por delante de su coche mientras encendía un cigarro. Unos minutos más tarde, y a la vista que no llegaba nadie más, nuestro protagonista decidió salir de coche, y acercarse hacia el chándal con zapatos. Tras la típica conversación de Hola, que tal, buena noche, donde vas y demás, decidieron alejarse del área de descanso hacia un lugar que el chandalero conocía que era más discreto. Tras una sesión de ejercicios, y no precisamente espirituales, en los que había descubierto lo que se escondía bajo el chándal, y más acertadamente las artes que el dueño tenía superando a cualquier promesa que le hubiesen hecho aquella tarde mediante el ordenador, en ese momento en que uno fumaba el cigarro y el otro pensaba que el hábito no hace al monje, mientras se ponía los calzoncillos casi de seda comenzaron a hablar y nuestro protagonista le dio su número de teléfono a lo que el otro contestó que el suyo ya lo tenía, que se lo había dado hacía unos meses cuando, por motivos de tiempo, se habían hecho un servicio rápido en ese mismo área de descanso de madrugada y que al no haberlo llamado pensó que pasaba de él, de todas formas le dio el número, y mientras iba cantando las cifras a modo de niño de San Ildefonso, nuestro protagonista se daba cuenta que era el mismo número que había en el papel que había tirado hacía una hora y media que no le dejaba estar cómodo...
viernes, 16 de octubre de 2009
Pasatiempo
Muchas veces cuando paro de nuevo en un área de descanso o en alguno de los sitios que hay a lo largo de la geografía mientras descanso, forma políticamente correcta de llamar al periodo de espera que todos empleamos al llegar a un parque temático a la espera de algún ítem interesante, juego a los siete errores, intento recordar la última vez que estuve allí y comparo lo que recuerdo con lo que veo en ese momento. Es un ejercicio bastante entretenido y sirve para prevenir los fallos de memoria, que ha ciertas edades comienzan a aparecer. Imaginemos un área de descanso cualquiera la que acudamos con cierta frecuencia, seguro que tenemos un sitio preferido para aparcar, bien por qué es más discreto bien por qué se ve mejor lo que ocurre en el área bien por qué creemos que desde ese lugar se ve primero al que llega y creemos que eso nos da ventaja, ya sabéis salir del coche para estar en el punto exacto en el momento determinado, pues bien desde ese punto la vista del área siempre es la misma, los árboles, si los hubiera, las zonas de aparcamiento, el edificio con los aseos que más bien debiéramos decir la taquilla porqué a veces hay cola como en el cine otras simplemente hay los justos, dos para que más, pero que es visita obligada en toda área de descanso que se precie y que disponga de estas instalaciones. Por deformación se tiende a buscar un lugar en el que se vea la zona donde paran los camiones, creerme que se nota mucho al entrar a un área de descanso las personas que están aparcadas al acecho de los transportistas, cuando entras parece que se les encienden todos los radares y despiertan del letargo producido por la espera, con el buen tiempo pueden estar paseando, pero con la llegada del otoño cuando aparece un vehículo pesado no sopesan el frío que pueda hacer y salen raudos. Pues como los demás yo también tengo un lugar preferido en las áreas que paro, así que una vez estacionado, tras la visual de turno y si no hay algo que me llama la atención, en ese periodo de espera comparo la vista con lo que recuerdo de las visitas anteriores. Ves que se ha deteriorado la taquilla, porqué fomento no realiza muchas mejoras en las áreas de descanso y en las de nueva construcción ya ni se molesta en construir taquillas ni siquiera en colocar árboles, así que en caso de necesidad fisiológica te las has de apañar como puedas, cierto es que mingitar al aire libre tiene su punto, sobre todo por la cantidad de amistades que se pueden hacer durante y después de ello, pero el concepto de privacidad deja mucho que desear. Pero bueno estábamos en buscar errores, a veces ves una pintada nueva que te llama la atención, ves como alguien ha cambiado de número de teléfono y ha borrado el anterior que había escrito o algún nuevo intento de contacto del tipo “Pepe, 34 wapo 11-13 todos los días”, estos son errores menores además no soy capaz de recordar todas las pintadas que veo, mi capacidad es limitada. Las diferencias importantes que busco se refieren a la gente, por norma general en las áreas habituales se encuentra casi siempre gente incluida en el paisaje, es este tipo de diferencias las que busco, ves al repartidor de congelados que parece que pasa siempre a la misma hora que paras tu, al comercial que está llamando por teléfono mientras analiza a la gente que está en el área, al que pasaba por allí y está como alma en pena buscando consuelo con un umbral de tolerancia escaso ya que lo que quiere realmente es aliviarse para continuar viaje, al compañero que has jodido porqué estaba a punto de entablar conversación con el de la grúa y luego los que, por culpa de la crisis, pasan el tiempo en el área porque follando las penas son menos penas. Grosso modo está es la escena del área habitual. Ahora, gracias a la publicidad que algunos sitios han recibido, se puede decir que el riesgo de tirarle los trastos a un compañero en estos áreas y ser rechazado es pequeño e incluso nulo ya que, al ser por todos conocido que estas áreas son verdaderos parques temáticos, los que no son amantes de ello paran en algún bar antes o después de los mismos por lo que los que paramos en estas áreas somos verdaderos forofos del tema. Algunos, la mayoría, por eso de que no se conozca su condición, paran en los bares que se encuentran antes o después, pasando a convertirse estos en salas de espera ya que últimamente se dan situaciones que hace poco tiempo eran impensables tales como entablar conversación que deriva en eyaculación asistida con compañeros en estos bares ya que el instinto es el mismo pero al temer ser señalados por parar en esos áreas buscan evasión en las zonas políticamente correctas. Así que ahora los bares de carretera que están cercanos a los parques temáticos se están convirtiendo en sucursales. Seguramente ya lo habréis notado, esos sitios habitúales están carentes de conductores de vehículos pesados, incluso aquellos que era habituales ahora son esporádicos, casi siempre cuando la noche ha aparecido y no se les puede distinguir desde la carretera. Así que ahora el ir de cruissing se ha convertido en ir de cañas, pero ya sabéis sin alcohol que luego te hacen soplar y sale muy caro, claro que si has sudado es posible que hayas eliminado lo que has bebido.
sábado, 4 de julio de 2009
Día del Orgullo
¿Qué hace que sepamos que alguien está en ese lugar a lo mismo que nosotros? Está cuestión siempre me costó contestarla, quizá sea la experiencia, que dicen que es un grado, o la intuición, ya sabemos lo que se dice que tenemos un sexto sentido para localizar a los colegas que entienden entre la multitud, pero en cualquier caso el miedo a meter la pata nos coloca casi siempre en una situación de duda que, salvo excepciones evidente, termina en la frustración. Muchas veces nos encontramos en un parque temático, de los que todos sabemos de sobra ya su localización, y nos sentimos atraídos, más que sea momentáneamente por un paisano que se ha bajado del coche y, sin saber muy bien porqué ya que no le ha dado tiempo a hacer nada, sabemos, con un margen de error pequeño, que acaba de parar en busca de los mismo que nosotros que estamos allí desde hace un buen rato. Pero aún con la certeza nos da pavor meter la pata y esperamos a que nos dé una señal clara de su postura y aún así tememos el rechazo, cuan baja tenemos la autoestima que nos impide entablar una conversación con alguien. Seguro que muchos estáis pensando en la cantidad de veces que por miedo al rechazo habéis dejado de probar suerte con alguien enmascarándolo de duda cuando realmente era inseguridad.
Hoy, como cada sábado posterior al 28 de Junio, se celebra en día del orgullo gay, que se celebra para instar a la tolerancia e igualdad de los homosexuales, bisexuales y transexuales hecho este que me parece perfecto y digno de todo mi apoyo pero creo, quizá equivocadamente, que somos nosotros los primeros en promocionar las diferencias con los demás. Creo que legislar a favor de la igualdad es algo positivo y que ayuda a la normalización, que es mucho más fácil en grandes ciudades, pedir que un paisano, o paisana que hay que ser políticamente correcto, que vive en una ciudad media o pequeña o un pueblo de Castilla, para así crear normalizar su situación es pedir demasiado aunque haya leyes que le protejan, no veo a Mario y Vicente pasar por el ayuntamiento o el juzgado para normalizar su situación, que llevan 17 años juntos, en un pueblo de 800 habitantes y, si bien todos creen saber lo que hay, sería un tema de conversación para los restos aunque seguramente los que vinieran después tuvieran el camino más llano. Es decir la realidad depende de donde se viva, de cómo sea uno, porqué hay personas que no necesitan demostrar nada a nadie para ser felices, viven como cualquier persona con la diferencia que se acuestan, comparten, discuten y se reconcilian con una persona de su mismo sexo. Quizá, por mi profesión, me veo abogado a no hacer pública mis preferencias sexuales y no ocultaré que durante muchos años negué la mayor siguiendo los roles de los heterosexuales más convencidos, hemos avanzado, pero quizá el avance sea individual más que colectivo, al paso de los años te das cuenta que lo importante es estar bien con uno mismo y para ello has de vivir en consecuencia con tus creencias, sean las que sean.
Pero, retomando el inicio del escrito, diré que ciertamente pienso que los más excluyentes somos nosotros mismos ya que no somos capaces de normalizar nuestras relaciones acudiendo a zonas temáticas, áreas playas, parques y demás más propios de una época pasada en la que intentábamos ocultarnos. Quizá sea el morbo que nos producen estos sitios, o la inmediatez de la respuesta a un estímulo, pero sea como fuere reincidimos en estos lugares y nos comportamos como seres socialmente excluidos, quizá si nosotros nos comportásemos de una forma normal los demás nos vean acepten como somos, que es lo que realmente debe de ocurrir. Por eso, en esta fecha, me gustaría que cada uno de nosotros lo viva más que como una reivindicación como una normalización, haciendo aquello que siempre hace sin necesidad de mostrar un hecho diferencial que realmente no existe.
Hoy, como cada sábado posterior al 28 de Junio, se celebra en día del orgullo gay, que se celebra para instar a la tolerancia e igualdad de los homosexuales, bisexuales y transexuales hecho este que me parece perfecto y digno de todo mi apoyo pero creo, quizá equivocadamente, que somos nosotros los primeros en promocionar las diferencias con los demás. Creo que legislar a favor de la igualdad es algo positivo y que ayuda a la normalización, que es mucho más fácil en grandes ciudades, pedir que un paisano, o paisana que hay que ser políticamente correcto, que vive en una ciudad media o pequeña o un pueblo de Castilla, para así crear normalizar su situación es pedir demasiado aunque haya leyes que le protejan, no veo a Mario y Vicente pasar por el ayuntamiento o el juzgado para normalizar su situación, que llevan 17 años juntos, en un pueblo de 800 habitantes y, si bien todos creen saber lo que hay, sería un tema de conversación para los restos aunque seguramente los que vinieran después tuvieran el camino más llano. Es decir la realidad depende de donde se viva, de cómo sea uno, porqué hay personas que no necesitan demostrar nada a nadie para ser felices, viven como cualquier persona con la diferencia que se acuestan, comparten, discuten y se reconcilian con una persona de su mismo sexo. Quizá, por mi profesión, me veo abogado a no hacer pública mis preferencias sexuales y no ocultaré que durante muchos años negué la mayor siguiendo los roles de los heterosexuales más convencidos, hemos avanzado, pero quizá el avance sea individual más que colectivo, al paso de los años te das cuenta que lo importante es estar bien con uno mismo y para ello has de vivir en consecuencia con tus creencias, sean las que sean.
Pero, retomando el inicio del escrito, diré que ciertamente pienso que los más excluyentes somos nosotros mismos ya que no somos capaces de normalizar nuestras relaciones acudiendo a zonas temáticas, áreas playas, parques y demás más propios de una época pasada en la que intentábamos ocultarnos. Quizá sea el morbo que nos producen estos sitios, o la inmediatez de la respuesta a un estímulo, pero sea como fuere reincidimos en estos lugares y nos comportamos como seres socialmente excluidos, quizá si nosotros nos comportásemos de una forma normal los demás nos vean acepten como somos, que es lo que realmente debe de ocurrir. Por eso, en esta fecha, me gustaría que cada uno de nosotros lo viva más que como una reivindicación como una normalización, haciendo aquello que siempre hace sin necesidad de mostrar un hecho diferencial que realmente no existe.
jueves, 18 de junio de 2009
Vemos lo que queremos
Muchas veces he intentado entender porqué cuando estamos en un área de descanso y aparece la Guardia Civil nos ponemos nerviosos e intentamos salir pitando de allí, nótese que he utilizado la primera persona del plural porque a mí también me ha pasado a veces. Quizá sea porque pensamos que estamos haciendo algo malo, ¿es malo intentar conocer gente para echar un polvo? Es una práctica normal en aquellos lugares socialmente adecuados, o que se entiende por socialmente adecuados, así por ejemplo si estamos en un bar y notamos que puede haber tema con un parroquiano y aparece la Guardia Civil no nos ponemos nerviosos ni intentamos salir de allí, es algo que se considera posible y normal, seguimos con los intentos de contacto y, si es fructífero, salimos de allí para echar el polvo de rigor. No es así en las áreas de descanso, cuando aparece la autoridad competente parece que nos entra el complejo de culpa a modo de ratero que está pillando en los grandes almacenes y siente que le han pillado metiéndose en el bolsillo la mercancía, hay gente que comienza a sudar e intenta, infructuosamente, despistar notándose aún más lo que andaba haciendo por allí. Esa forma de buscar la ruta más corta hacia el coche esquivando la ruta de las autoridades, realmente la aparición de la Guardia Civil, en la mayoría de los casos, es el mejor remedio contra la libido elevada.
Conocedores de esto parece que hay una cruzada para eliminar a los que van a las áreas de descanso a algo más que descansar. Como he comentado en alguna ocasión mucha culpa es nuestra ya que muchas veces nos hemos pasado de vueltas creyendo que además de ser para descansar llevaban la cama incluida, pero la pregunta del millón es si nos pueden decir algo pro estar descansando en las áreas, obviamente no son gilipollas y saben perfectamente a lo que andamos, pero de saber a probar y de probar a poder hacer algo va un mundo. He comentado esto con mi amigo el guardia y ciertamente me ha dicho que no pueden hacer nada, que simplemente somos unas personas que estamos descansando, el problema es cuando ese descanso lleva incluido el intercambio de fluidos y, más aún, cuando no nos cortamos de hacerlo en algún lugar poco privado. Con estos datos el otro día paré en el área de Villalmanzo, ya he hablado de el en alguna ocasión, me gusta para ahí porque no es demasiado populoso, sólo éramos tres personas, e invita a la conversación. Pues estábamos en intentar conversar, con unos más que con otros, porque ya sabéis que el interés por las personas no siempre es el mismo, pues bien estábamos en relacionarnos verbalmente, yo intentándolo con uno pero otro estaba por la labor de no permitir el diálogo sino más bien por la terapia de grupo, cosa que no es desagradable pero cuando todos los integrantes del grupo tienen al menos un punto en común, en el caso que nos ocupa la correspondencia era unívoca, de él hacia nosotros, pero, a pesar de que las señales que le enviábamos eran claras, el no se daba por enterado, comprendo que su entrepierna le guiaba y que, al parecer, llevaba allí un buen rato, con lo que la ansiedad le nublaba el raciocinio y le impedía entender las señales. Bueno, estábamos comenzando una conversación normal, típica diría yo, el tiempo, el calor, el cansancio, el aburrimiento, este último es muy utilizado para indicar el estado del contertulio, tantas horas solo sin hablar, vamos lo que viene siendo la conversación de entrada que, en un contexto normalizado, desemboca igual que el Ebro en Tortosa inevitablemente, en un polvo o en un tocamiento, que muchas veces es en lo que quedan estos escarceos. Nosotros intentando comunicarnos, el otro como un satélite rondando y de repente aparece la guardia Civil. Mi contertulio y yo continuamos con nuestra conversación, obviamente miramos de reojo a la pareja, no por el interés de su estado físico que, para qué negarlo, era mejor de uno que de otro, sino por la maniobra que harían. Nuestro satélite particular pasó de nuestra órbita a un eclipse total, desapareció, no me preguntéis bien cómo ni por donde pero en el tiempo que transcurre en mirar a la pareja de guardias y volver a ubicarle no estaba ni él ni su coche. Los guardias, educados como siempre, pararon y se dirigieron hacia nosotros, yo ya me vi sacando todos los papeles, los discos del tacómetro y pensando si lo tenía todo en regla, vamos lo normal cada vez que un guardia me dice buenos días, pero no fue así, tanto yo como mi contertulio estábamos muy tranquilos y cuando el guardia nos dijo buenos días nos mostramos impasibles, no nos pidieron nada, cosa rara, se dieron una vuelta, entraron en el coche, nosotros continuamos la conversación que habíamos empezado y concluimos en quedar un poco más adelante para concretar más sobre nuestra personalidad. Últimamente aparece mucho la Guardia Civil por las áreas de descanso, reconozco que alguna vez me he puesto nervioso, ahora me he dado cuenta que no hago nada malo y que realmente lo hacen por nuestra seguridad, que se note el peloteo jajaja, que lo principal es saber que no hay nada de malo en entablar una conversación con otras personas, que si está mal ponerse a follar allí mismo, porque puedes molestar a otros, cosa normal, pero que no hay que pensar que si usamos las áreas de descanso para descansar y entablar una conversación en ruta nos pueden meter un paquete porqué realmente para eso están ¿no?
Conocedores de esto parece que hay una cruzada para eliminar a los que van a las áreas de descanso a algo más que descansar. Como he comentado en alguna ocasión mucha culpa es nuestra ya que muchas veces nos hemos pasado de vueltas creyendo que además de ser para descansar llevaban la cama incluida, pero la pregunta del millón es si nos pueden decir algo pro estar descansando en las áreas, obviamente no son gilipollas y saben perfectamente a lo que andamos, pero de saber a probar y de probar a poder hacer algo va un mundo. He comentado esto con mi amigo el guardia y ciertamente me ha dicho que no pueden hacer nada, que simplemente somos unas personas que estamos descansando, el problema es cuando ese descanso lleva incluido el intercambio de fluidos y, más aún, cuando no nos cortamos de hacerlo en algún lugar poco privado. Con estos datos el otro día paré en el área de Villalmanzo, ya he hablado de el en alguna ocasión, me gusta para ahí porque no es demasiado populoso, sólo éramos tres personas, e invita a la conversación. Pues estábamos en intentar conversar, con unos más que con otros, porque ya sabéis que el interés por las personas no siempre es el mismo, pues bien estábamos en relacionarnos verbalmente, yo intentándolo con uno pero otro estaba por la labor de no permitir el diálogo sino más bien por la terapia de grupo, cosa que no es desagradable pero cuando todos los integrantes del grupo tienen al menos un punto en común, en el caso que nos ocupa la correspondencia era unívoca, de él hacia nosotros, pero, a pesar de que las señales que le enviábamos eran claras, el no se daba por enterado, comprendo que su entrepierna le guiaba y que, al parecer, llevaba allí un buen rato, con lo que la ansiedad le nublaba el raciocinio y le impedía entender las señales. Bueno, estábamos comenzando una conversación normal, típica diría yo, el tiempo, el calor, el cansancio, el aburrimiento, este último es muy utilizado para indicar el estado del contertulio, tantas horas solo sin hablar, vamos lo que viene siendo la conversación de entrada que, en un contexto normalizado, desemboca igual que el Ebro en Tortosa inevitablemente, en un polvo o en un tocamiento, que muchas veces es en lo que quedan estos escarceos. Nosotros intentando comunicarnos, el otro como un satélite rondando y de repente aparece la guardia Civil. Mi contertulio y yo continuamos con nuestra conversación, obviamente miramos de reojo a la pareja, no por el interés de su estado físico que, para qué negarlo, era mejor de uno que de otro, sino por la maniobra que harían. Nuestro satélite particular pasó de nuestra órbita a un eclipse total, desapareció, no me preguntéis bien cómo ni por donde pero en el tiempo que transcurre en mirar a la pareja de guardias y volver a ubicarle no estaba ni él ni su coche. Los guardias, educados como siempre, pararon y se dirigieron hacia nosotros, yo ya me vi sacando todos los papeles, los discos del tacómetro y pensando si lo tenía todo en regla, vamos lo normal cada vez que un guardia me dice buenos días, pero no fue así, tanto yo como mi contertulio estábamos muy tranquilos y cuando el guardia nos dijo buenos días nos mostramos impasibles, no nos pidieron nada, cosa rara, se dieron una vuelta, entraron en el coche, nosotros continuamos la conversación que habíamos empezado y concluimos en quedar un poco más adelante para concretar más sobre nuestra personalidad. Últimamente aparece mucho la Guardia Civil por las áreas de descanso, reconozco que alguna vez me he puesto nervioso, ahora me he dado cuenta que no hago nada malo y que realmente lo hacen por nuestra seguridad, que se note el peloteo jajaja, que lo principal es saber que no hay nada de malo en entablar una conversación con otras personas, que si está mal ponerse a follar allí mismo, porque puedes molestar a otros, cosa normal, pero que no hay que pensar que si usamos las áreas de descanso para descansar y entablar una conversación en ruta nos pueden meter un paquete porqué realmente para eso están ¿no?
lunes, 8 de junio de 2009
¿pérdidas o beneficios?
Tal vez llegó demasiado apurado y no se dio cuenta que se habían fijado en el, aparcó y casi sin tiempo salió del coche, a simple vista no era más que un viajero apurado en busca de un lugar donde evacuar. Tropezó con la puerta cerrada de los aseos y se dirigió hacia la parte de atrás de los aseos, no era demasiado tarde, la noche comenzaba a caer y aún se dilucidaban las siluetas de los que estaban descansando en el área. Alguien definió el segundo como el tiempo que tardan en pitarte en Madrid cuando se pone el semáforo en verde y no has arrancado, pues en ese tiempo desfilaron tres personas tras la misma esquina por la que se había metido el, aparentemente apurado, viajero. Ciertamente para un no iniciado la escena no tendría nada de anormal ya que la parte de atrás de los aseos era la parte más normal para poder evacuar de urgencia tras haber intentado hacerlo en el sitio natural, es decir en la construcción que a tal efecto tiene el área de descanso. Pero cuando tienes algo más de escuela te das cuenta que los que han entrado tras el aparentemente apurado viajero llevan más tiempo que tú en el área, y llevan un buen rato, casi tanto como para tener una vejiga de unos cuarenta litros de capacidad o unos pantalones con unos botones imposibles de desabrochar o usan unos suspensorios demasiado apretados que le impiden realizar la operación precia a la evacuación con normalidad, te das cuenta que hay algo más.
En ese momento en que te das cuenta que hay algo más es cuando la mente comienza a crear una película que, la mayoría de las veces no tiene nada que ver con la realidad. La noche va haciendo más complicada la visibilidad y comienzas a hacer cábalas sobre si habrá salido alguno si seguirán los cuatro, y en cualquiera de las combinaciones que imaginas ves a alguno en posición de cúbito supino, a otros con una mamada asistida y a uno, normalmente el que más te ha puesto de ellos, dejándose hacer. Es en estos momentos cuando se supera la aceleración de 0 a 100 de cualquier vehículo, notas como el pantalón te va quedando más ajustado, y si estás en el coche sentado comienzas a buscar postura para que la tela se vaya amoldando más a lo que está pasando en tu entrepierna, en algunos casos liberas la causa de tu estrechez sacándola al aire para ver como se ha puesto por causas mentales nada más.
Tras un periodo prudente que puede ir desde los dos semáforos en verde a los sesenta, esto depende de la prudencia de cada uno, el aventajado observador se baja del coche y se acerca, de forma cautelosa, hacia la misma esquina por donde desaparecieron el aparentemente apurado y los tres viajeros, se asoma disimuladamente pero la noche le impide ver con claridad, simplemente escucha unos gemidos, duda pero finalmente se acerca para poder ver con más claridad, se acerca con sigilo pero en el camino tropieza y le suenan las llaves, los aparentes gemidos desaparecen momentáneamente pero reaparecen rápidamente, las conclusiones del explorador ya eran definitivas, por lo menos tres tíos montándoselo allí mismo y ahora sabían que alguien se acercaba y no les ha importado con lo cual tenía una probabilidad de fiesta grande. Efectivamente cuando se acercó se encontró a tres de los cuatro sujetos, ninguno en cúbito supino, pero si uno dejándose hacer por los otros dos, fue bien acogido y rápidamente integrado, se marcaron un polvo de la leche y salieron de allí hablando con tranquilidad, se dieron los móviles para volver a coincidir y efectivamente han coincidido más veces.
Pero si volvemos al inicio de este escrito y cambiamos el personaje que está sentado en su vehículo por un hombre simplemente curioso, heterosexual, o eso cree, y, como nuestro personaje inicial, se acerca, no atraído por la curiosidad sino por la necesidad de evacuar, y se encuentra a los tres tíos gimiendo puede ocurrir varias cosas, la óptima que descubra que eso de montárselo con otros tíos le va, que le dé más vergüenza a él que a los tres que están dándole que te pego o que se escandalice y decida comunicarlo a quien corresponda. Si el sujeto que se acerca resulta que viaja con unos críos y va con uno de ellos a evacuar, como el personaje de nuestro relato, la cosa se complica y mucho. Estas últimas situaciones son las que hacen que poco a poco se intente poner coto a los sitios de cruising, inicialmente te encuentras los aseos cerrados, es el primer paso de la clausura, posteriormente cierran las áreas de descanso por obras, ya se sabe que somos animales de costumbres y si dejamos de ir a unas zonas durante un tiempo determinado pues buscamos otras olvidándonos de las primeras, craso error pero ciertamente el volumen de visitas disminuye momentáneamente, y finalmente colocan cámaras de seguridad por nuestra seguridad, ya sabéis como los radares, pero es algo con lo que intentan intimidarnos.
¿Perjudicados? Nosotros, ¿Beneficiados? Mercedes Milá que tiene tema para numerosos programas.
En ese momento en que te das cuenta que hay algo más es cuando la mente comienza a crear una película que, la mayoría de las veces no tiene nada que ver con la realidad. La noche va haciendo más complicada la visibilidad y comienzas a hacer cábalas sobre si habrá salido alguno si seguirán los cuatro, y en cualquiera de las combinaciones que imaginas ves a alguno en posición de cúbito supino, a otros con una mamada asistida y a uno, normalmente el que más te ha puesto de ellos, dejándose hacer. Es en estos momentos cuando se supera la aceleración de 0 a 100 de cualquier vehículo, notas como el pantalón te va quedando más ajustado, y si estás en el coche sentado comienzas a buscar postura para que la tela se vaya amoldando más a lo que está pasando en tu entrepierna, en algunos casos liberas la causa de tu estrechez sacándola al aire para ver como se ha puesto por causas mentales nada más.
Tras un periodo prudente que puede ir desde los dos semáforos en verde a los sesenta, esto depende de la prudencia de cada uno, el aventajado observador se baja del coche y se acerca, de forma cautelosa, hacia la misma esquina por donde desaparecieron el aparentemente apurado y los tres viajeros, se asoma disimuladamente pero la noche le impide ver con claridad, simplemente escucha unos gemidos, duda pero finalmente se acerca para poder ver con más claridad, se acerca con sigilo pero en el camino tropieza y le suenan las llaves, los aparentes gemidos desaparecen momentáneamente pero reaparecen rápidamente, las conclusiones del explorador ya eran definitivas, por lo menos tres tíos montándoselo allí mismo y ahora sabían que alguien se acercaba y no les ha importado con lo cual tenía una probabilidad de fiesta grande. Efectivamente cuando se acercó se encontró a tres de los cuatro sujetos, ninguno en cúbito supino, pero si uno dejándose hacer por los otros dos, fue bien acogido y rápidamente integrado, se marcaron un polvo de la leche y salieron de allí hablando con tranquilidad, se dieron los móviles para volver a coincidir y efectivamente han coincidido más veces.
Pero si volvemos al inicio de este escrito y cambiamos el personaje que está sentado en su vehículo por un hombre simplemente curioso, heterosexual, o eso cree, y, como nuestro personaje inicial, se acerca, no atraído por la curiosidad sino por la necesidad de evacuar, y se encuentra a los tres tíos gimiendo puede ocurrir varias cosas, la óptima que descubra que eso de montárselo con otros tíos le va, que le dé más vergüenza a él que a los tres que están dándole que te pego o que se escandalice y decida comunicarlo a quien corresponda. Si el sujeto que se acerca resulta que viaja con unos críos y va con uno de ellos a evacuar, como el personaje de nuestro relato, la cosa se complica y mucho. Estas últimas situaciones son las que hacen que poco a poco se intente poner coto a los sitios de cruising, inicialmente te encuentras los aseos cerrados, es el primer paso de la clausura, posteriormente cierran las áreas de descanso por obras, ya se sabe que somos animales de costumbres y si dejamos de ir a unas zonas durante un tiempo determinado pues buscamos otras olvidándonos de las primeras, craso error pero ciertamente el volumen de visitas disminuye momentáneamente, y finalmente colocan cámaras de seguridad por nuestra seguridad, ya sabéis como los radares, pero es algo con lo que intentan intimidarnos.
¿Perjudicados? Nosotros, ¿Beneficiados? Mercedes Milá que tiene tema para numerosos programas.
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